Seamos refugio: regularización, derechos y convivencia
Hoy, 20 de junio, Día Mundial de las Personas Refugiadas, nos toca salir a la calle para recordar que el tiempo complejo que vivimos no es consecuencia de un virus. Vivimos las consecuencias de un modelo hegemónico de desarrollo neoliberal, colonial y heteropatriarcal que ha despojado a millones de personas en todo el mundo de los bienes que hacen la vida posible y ha puesto a la naturaleza -el planeta que habitamos- en una situación de colapso ambiental y civilizatorio.
Un sistema que provoca violencia y despojo y hace que millones de personas se vean obligadas a desplazarse. El pasado año, más de cien mil personas refugiadas llegaron al estado español en busca de asilo. Casi 5000 llegaron a Euskal Herria. Pero son muchas más quienes se quedan en el camino a causa de la militarización y externalización de las fronteras que se ejecuta con la colaboración de países como Libia, Marruecos o Turquía.
Hemos asumido una política de fronteras que obliga a las personas a poner su vida en riesgo abocándolas a la desaparición y a la muerte; a quedar a expensas de las redes de tráfico y trata de personas, a quedarse varadas en condiciones de vida extremas. Los campos de Lesbos -en el corazón de Europa- mantienen a la gente hacinada mientras los gobiernos nos reclaman la distancia social. En estos tránsitos, las mujeres y las personas LGTTBI enfrentan riesgo aún más elevados.
No queremos una nueva normalidad que agudice la senda de la desigualdad social, las nuevas formas de colonización, la privatización de los bienes que hacen la vida posible, la persecución de las personas que defienden sus territorios, la criminalización de las activistas, el señalamiento de las personas refugiadas que viven entre nosotras.
REIVINDICAMOS:
Reivindicamos que las políticas del estado español y del Gobierno vasco no desplacen a las personas de sus lugares de origen ni expolien sus bienes naturales:
Urge velar y asegurar el respeto y la protección de los derechos humanos y de la naturaleza ante a cualquier impacto que las actividades de las empresas vascas pudieran tener en otros territorios.



Reivindicamos que las personas refugiadas puedan llegar a Euskadi Herria sin poner su vida en riesgo.
Urge dar continuidad a las labores de rescate en el mar y promover la aprobación a nivel europeo de un protocolo de desembarco seguro.
Urge incrementar las vías legales y seguras de acceso al procedimiento de asilo y eliminar la exigencia del visado de tránsito para las personas originarias de países en conflicto, como Siria, Palestina y Yemen.
Urge cesar las devoluciones ilegales de personas que llegan a Ceuta y Melilla y a islas como Chafarinas.



Reivindicamos que las personas refugiadas puedan permanecer en el estado español y Euskal Herria en condiciones de dignidad, vivir sin miedo y acceder a los
derechos, servicios y recursos públicos
, con independencia de su origen y la vía de entrada:
Urge el
cierre definitivo de los Centros de Internamiento de Extranjeros
(CIES)
Urge poner en marcha
medidas de regularización extraordinaria
que permita a las personas migrantes y solicitantes de asilo denegadas acceder a un estatus legal regular.
Urge promover un
sistema de acogida flexible y sostenible
que atienda a las diversidades de las personas y sus necesidades específicas
Urge garantizar el acceso a la
vivienda social, los recursos y servicios educativos, sanitarios y culturales.



Reivindicamos que los portavoces políticos se involucren de manera firme contra los
discursos racistas y xenófobos
, evitando instrumentalizar a las personas refugiadas y migrantes, favoreciendo una convivencia y una cultura de paz.



Queremos una Euskal Herria acogedora, respetuosa con la diferencia, construida con los compañeros y compañeras que hoy conforman nuestras sociedades, con independencia de su lugar de origen, en igualdad de derechos y heterogenidad de culturas.
Fuimos exilio, seamos refugio





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